Los abuelos solían decir que no hay mal que dure cien años. No se sabe exactamente cuánto tiempo lleva esta mala costumbre. Lo cierto es que todos los años, primero inadvertidamente y luego descaradamente, las cenizas zafreras comienzan a caer sobre los autos, la ropa, enferman los ojos, los aparatos respiratorios, y ensucian el cielo. ¿Durará menos de un siglo?